El pasado 9 de junio, el comisario de Asuntos Internos y Migración, Magnus Brunner, y la Agencia de la Unión Europea para las Drogas (EUDA) presentaron el Informe Europeo sobre Drogas2026, que recoge los datos más recientes sobre la situación de las drogas en Europa.
Basándose en datos de 29 países (la UE-27, Noruega y Turquía), el informe muestra que las drogas tienen un impacto cada vez más negativo en la salud y la seguridad europeas, ya que su disponibilidad, variedad y potencia han aumentado, al tiempo que los grupos de delincuencia organizada recurren a la violencia con mayor frecuencia.
El informe destaca que los opioides, normalmente en combinación con otras sustancias, siguen siendo la principal causa de muertes por drogas en Europa. La EUDA estima que en 2024 se produjeron al menos 7 600 muertes por sobredosis en la UE, la mayoría de ellas relacionadas con el consumo de múltiples sustancias. Estas drogas plantean graves riesgos para la salud, especialmente las nuevas sustancias, cuyos riesgos son poco conocidos por la ciencia y el público en general.
Las drogas ilícitas, incluidas la cocaína y las drogas sintéticas, así como las nuevas sustancias psicoactivas, están ampliamente disponibles. Siguen apareciendo nuevos productos de cannabis, mientras que la variedad de opioides y estimulantes que se comercializan va en aumento.
Al mismo tiempo, el tráfico de drogas constituye una grave amenaza para la seguridad en Europa. Las redes de delincuencia organizada están diversificando sus rutas y métodos de tráfico para eludir la detección, tras la intensificación de las operaciones policiales en los principales puertos europeos. Aprovechan los puertos más pequeños y están desarrollando métodos de ocultación más sofisticados.
El informe destaca que el volumen de cocaína interceptada en Europa disminuyó en más de un 20 % en 2024, frente a las 419 toneladas de 2023. Sin embargo, el número de incautaciones aumentó a 97 000 (desde las 95 000 de 2023), lo que sugiere que los traficantes podrían estar pasando a realizar envíos más pequeños y fragmentados.
La intimidación y la violencia relacionadas con las drogas también siguen siendo motivo de preocupación, incluida la explotación y el reclutamiento de jóvenes vulnerables por parte de grupos delictivos.
La Comisión ha intensificado su apoyo a los Estados miembros para responder a estos retos con una nueva Estrategia de la UE en materia de drogas y un Plan de Acción contra el tráfico de drogas, así como con nuevas normas para la vigilancia y el control de los precursores de drogas (2025). La Comisión también colabora con los Estados miembros, los puertos europeos, las asociaciones del sector y las agencias de la UE para combatir el tráfico de drogas en los puertos, en el marco de la Alianza de Puertos Europeos, y sigue trabajando en estrecha colaboración con los países socios para hacer frente a la producción de drogas en su origen y evitar que las rutas de tráfico lleguen a la UE.
Contexto
El Informe Europeo sobre las Drogas proporciona una base empírica para el enfoque de la Comisión en materia de prevención, tratamiento y seguridad.
La Estrategia de la UE en materia de drogas y el Plan de Acción contra el tráfico de drogas, presentados por la Comisión en diciembre de 2025, establecen una respuesta global de la UE a los retos de seguridad, salud, sociales y medioambientales vinculados al tráfico y al consumo de drogas ilícitas. La Estrategia establece un enfoque integral para apoyar a los Estados miembros en la protección de la salud pública y la prevención de los daños relacionados con las drogas, el refuerzo de la prevención, el tratamiento y la reinserción, así como las medidas de seguridad y prevención de la delincuencia. El Plan de Acción complementa la Estrategia, con 19 acciones prioritarias centradas en reforzar la seguridad y desarticular las rutas y los modelos de negocio de los traficantes de drogas. Ambos han sido aprobados por el Consejo, en marzo y junio de 2026, respectivamente.
La Agencia de la UE en materia de Drogas, con su nuevo y reforzado mandato, desempeña un papel clave en el apoyo a los Estados miembros mediante la identificación de nuevas sustancias psicoactivas, la emisión de alertas rápidas y la evaluación de los riesgos que plantean los opioides sintéticos de alta potencia. También apoya a los Estados miembros en sus esfuerzos de prevención y en sus actividades de sensibilización sobre el impacto del consumo y el tráfico de drogas.
Para más información: Comisión Europea







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